1. El gran reto
La Comunidad Autónoma Vasca afronta simultáneamente cuatro fallos estructurales:
1.1 Crisis de acceso a la vivienda
La crisis de acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella sociales y económicos del país, especialmente para los y las jóvenes y las clases trabajadoras de rentas medias. EH Bildu lleva años señalando que el problema ya no afecta únicamente a colectivos vulnerables, sino a una parte creciente de la población trabajadora que, aun teniendo empleo, no puede acceder a una vivienda en condiciones razonables. Los datos del Observatorio Vasco de la Juventud son especialmente reveladores: una persona joven asalariada de entre 18 y 34 años debe destinar hoy el 52,4% de su salario neto al alquiler de una vivienda libre, muy por encima del umbral de esfuerzo recomendado del 30%, mientras que en el caso de compra debe dedicar el 64,2% de su salario al pago de una hipoteca. En Gipuzkoa esa presión es todavía mayor: el acceso a la compra exige el 74,8% del salario juvenil, y en alquiler el esfuerzo alcanza el 54,9%. El propio observatorio calcula que una persona joven solo podría asumir razonablemente un alquiler de 469 euros mensuales, muy por debajo de los precios reales del mercado. Esta realidad explica que EH Bildu haya situado reiteradamente la vivienda como principal obstáculo para la emancipación juvenil y haya defendido que el mercado actual expulsa a una generación entera de la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida autónomo.
El problema, además, tiene una dimensión estructural de oferta insuficiente y creciente financiarización. EH Bildu ha denunciado de forma reiterada que el parque público de vivienda es claramente insuficiente frente a los estándares europeos y que miles de viviendas vacías conviven con enormes dificultades de acceso. Desde esta perspectiva, EH Bildu ha defendido que la vivienda debe dejar de tratarse exclusivamente como un activo financiero y convertirse en una infraestructura social estratégica. Precisamente ahí encaja la propuesta de industrialización masiva: aumentar rápidamente la oferta de vivienda asequible, reducir costes estructurales y transformar simultáneamente un problema social en una oportunidad de reindustrialización.
1.2 Baja productividad en la construcción
La construcción es uno de los sectores con peor desempeño en productividad de toda la economía avanzada, y eso explica en gran parte por qué la vivienda se ha encarecido estructuralmente. Según McKinsey & Company, entre 2000 y 2022 la productividad laboral global del sector de la construcción apenas creció un 10% acumulado —0,4% anual—, frente a un crecimiento del 50% en el conjunto de la economía —2% anual— y del 90% en manufactura —3% anual— durante el mismo periodo. En su informe previo Reinventing Construction ya señalaba que la construcción apenas había mejorado un 1% anual en dos décadas, frente al 2,8% del conjunto de la economía mundial y el 3,6% de la industria manufacturera, estimando que cerrar esa brecha podría generar hasta 1,6 billones de dólares anuales de valor añadido global. Esta debilidad responde a una estructura extremadamente fragmentada: predominio de pequeñas empresas, baja inversión en I+D, escasa digitalización, producción artesanal en obra, sobrecostes por retrasos y una cadena de suministro poco integrada.
En Europa y en Euskal Herria el problema se agrava por el envejecimiento de la mano de obra, la baja adopción de tecnologías industriales y la volatilidad cíclica del sector. Mientras la automoción o la máquina herramienta han reducido costes unitarios mediante automatización, estandarización y economías de escala, la vivienda sigue construyéndose casi como hace décadas: cada edificio funciona como un prototipo único, con múltiples subcontratas y escasa repetibilidad. Esto tiene un impacto directo sobre el acceso a la vivienda: plazos más largos, costes más altos y menor capacidad para responder al déficit habitacional. Precisamente ahí aparece una oportunidad industrial: aplicar nuestras capacidades industriales —automatización, fabricación avanzada, componentes, digitalización y energía— para trasladar a la vivienda la lógica de productividad de sectores donde somos competitivos, convirtiendo una debilidad estructural de la construcción en una nueva ventaja industrial.
1.3 Necesidad de una nueva especialización industrial
Euskal Herria afronta una transformación profunda de su base industrial tradicional. Sectores como la automoción, la máquina-herramienta, el metal o los componentes industriales —que han sostenido durante décadas el empleo de calidad— están sometidos simultáneamente a procesos de automatización, electrificación y presión competitiva global. La automoción representa aproximadamente el 25% del PIB industrial vasco y cerca de 40.000 empleos directos, pero la transición hacia el vehículo eléctrico reducirá significativamente la demanda de componentes mecánicos tradicionales, al requerir entre un 30% y un 40% menos de piezas que los vehículos de combustión, según estimaciones de la European Association of Automotive Suppliers —CLEPA—. Paralelamente, la International Federation of Robotics señala que el estado español alcanzó en 2023 más de 5.000 nuevas instalaciones de robots industriales, consolidando una tendencia de automatización que incrementa productividad pero reduce demanda de determinados perfiles operativos. A ello se suma el envejecimiento de la fuerza laboral industrial vasca: según Eustat, más del 30% del empleo industrial vasco tiene más de 50 años, anticipando un fuerte relevo generacional en la próxima década.
Al mismo tiempo, la transición ecológica abre nuevos mercados industriales de enorme escala vinculados a la rehabilitación energética, electrificación y construcción baja en carbono. La Comisión Europea estima que Europa necesita renovar anualmente alrededor de 35 millones de edificios antes de 2030 para cumplir sus objetivos climáticos, mientras que el sector de la construcción genera cerca del 37% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con edificios y materiales, según el Environment Programme de Naciones Unidas. En este contexto, la industrialización de la vivienda puede convertirse en una nueva frontera productiva para nuestro país: absorber capacidades provenientes de sectores maduros, generar empleo técnico en fabricación avanzada, digitalización, robótica, madera estructural, climatización y energías renovables, y crear perfiles de alto valor añadido vinculados al Building Information Modeling —BIM—, mantenimiento energético o ensamblaje industrial. No se trata únicamente de construir más vivienda, sino de abrir un nuevo ciclo de reindustrialización verde capaz de sustituir parte del empleo que desaparecerá en sectores tradicionales por empleo más cualificado y alineado con la transición ecosocial.
1.4 Emergencia climática
La transición ecológica abre nuevos mercados industriales de enorme escala vinculados a la rehabilitación energética, electrificación y construcción baja en carbono. La Comisión Europea estima que Europa necesita renovar anualmente alrededor de 35 millones de edificios antes de 2030 para cumplir sus objetivos climáticos, mientras que el sector de la construcción genera cerca del 37% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con edificios y materiales, según el Environment Programme de Naciones Unidas. En este contexto, la industrialización de la vivienda puede convertirse en una nueva frontera productiva para nuestro país: absorber capacidades provenientes de sectores maduros, generar empleo técnico en fabricación avanzada, digitalización, robótica, madera estructural, climatización y energías renovables, y crear perfiles de alto valor añadido vinculados a BIM, mantenimiento energético o ensamblaje industrial. No se trata únicamente de construir más vivienda, sino de abrir un nuevo ciclo de reindustrialización verde capaz de sustituir parte del empleo que desaparecerá en sectores tradicionales por empleo más cualificado y alineado con la transición ecosocial.
2. La misión
Misión Euskal Etxebizitza Industriala 2036: Garantizar que la Comunidad Autónoma Vasca produzca 1.500 viviendas anuales industrializadas, climáticamente neutras y asequibles antes de 2036, reduciendo un 40% los costes de construcción y creando una nueva industria exportadora europea.
Objetivos:
- 1.500 viviendas/año.
- Neutralidad climática.
- Emisiones operativas netas cero.
- Reducción del 50% de carbono embebido.
- Materiales circulares.
- Energía renovable integrada: fotovoltaica integrada en diseño, aerotermia y sistemas de almacenamiento.
- 70 m2 por vivienda, precio final módulo 105.000 € => 70.000 €. Reducción sostenida de los costes —2027 1500 €/m2, 2030 1200 €/m2, 2035 1000 €/m2—.
- Sectores:
- Industria manufacturera.
- Energía.
- Madera
- Digitalización.
- Finanzas.
- FP.
- Logística.
- Urbanismo.
- Investigación.
- Permite traccionar diferentes tecnologías:
- Madera contralaminada CLT.
- Acero ligero.
- Prefabricado.
- Módulos 3D.
- Nuevos materiales.
Enfoque “pick the willing, not the winners”.
3. Market fixing-etik market shaping-era
Uno de los problemas centrales de la política industrial tradicional es que el sector público suele actuar de forma reactiva: identifica sectores que ya están creciendo, empresas que ya han demostrado rentabilidad o tecnologías que ya están siendo desarrolladas por el mercado, y trata de “capturar” parte de ese crecimiento mediante subvenciones, incentivos fiscales o apoyo puntual. Es lo que podríamos denominar una lógica de market fishing: pescar oportunidades allí donde el mercado ya ha decidido dónde invertir.
En vivienda esto se traduce en políticas fragmentadas —subvenciones a promotores, ayudas a compradores, incentivos a rehabilitación o pequeños pilotos de industrialización— que no alteran la estructura del mercado. El resultado es un ecosistema donde promotores tradicionales siguen priorizando rentabilidades de corto plazo, la industria no invierte porque no existe una demanda estable y las entidades financieras continúan operando bajo lógicas inmobiliarias convencionales. El gobierno actúa como corrector marginal de fallos de mercado, pero no transforma las reglas del juego.
Esta ha sido, precisamente, la principal crítica de EH Bildu al Plan Industrial del Gobierno Vasco: la falta direccionalidad. Se identifican 15 prioridades y a continuación 21 proyectos estratégicos que no se sabe de qué manera y en qué grado contribuyen a las prioridades definidas. Faltan misiones que direccionen los proyectos estratégicos de cara a las prioridades entendidas estas como grandes retos. La innovación en cuanto que cambio de paradigma que supuso la política clúster a principios de los años noventa es la política industrial orientada a misiones propuesta por la economista Mariana Mazzucato en 2026. El Plan Industrial del Gobierno Vasco presenta la operacionalización a través de proyectos estratégicos como una aproximación a ese paradigma olvidándose de lo fundamental: la definición de misiones, objetivos concretos y medibles entre los grandes desafíos y los proyectos estratégicos. Misiones que garanticen, precisamente, el impulso direccional de la política industrial marcado por el sector público.
La lógica propuesta por Mariana Mazzucato plantea justamente lo contrario: pasar del market fixing, y de esta versión pasiva de market fishing, al market shaping, donde las instituciones públicas crean activamente nuevos mercados alrededor de grandes retos sociales y ecológicos. En el caso de la vivienda industrializada, esto significa que el Gobierno Vasco no debe limitarse a subvencionar proyectos aislados, sino crear deliberadamente un nuevo mercado europeo de vivienda asequible, industrializada y neutra en carbono mediante herramientas de demanda garantizada, financiación estable y herramientas de compra público-privada estratégica. Un compromiso estable de 1.500 viviendas anuales durante una década cambia completamente los incentivos de fabricantes, constructoras, centros tecnológicos y entidades financieras: permite inversiones en nuevas plantas, automatización, I+D y formación especializada porque existe visibilidad de demanda futura. Igual que la NASA no eligió una empresa concreta sino una misión —llegar a la luna—,no deberíamos “elegir ganadores”, sino fijar una dirección clara y movilizar a todos los actores dispuestos a competir por resolver el reto. Ahí reside el salto de una política industrial defensiva a una auténtica política de creación de mercados.
Hoy el mercado no escala porque:
- Los promotores no garantizan demanda.
- La industria no invierte sin pedidos.
- La banca no financia innovación.
- La administración opera con pilotos pequeños.
- La misión rompe este bloqueo.
4. Iniciativa Posible 30K
La iniciativa Posible 30K planteada por EH Bildu plantea movilizar 30.000 viviendas del parque ya construido y construir 30.000 viviendas públicas asequibles nuevas. Se trata de dar un salto de escala en la promoción de vivienda pública constituyendo un gran parque público de vivienda concebido como una infraestructura social estratégica. De esta manera, se pretende responder a la situación de emergencia social que es la crisis de la vivienda atacando la demanda desbocada desmercantilizando una parte del sector inmobiliario: sacando de las lógicas especulativas del mercado una buena parte de la promoción de vivienda asequible.
Esta iniciativa, además de dar respuesta a una crisis social, tiene una segunda virtualidad: puede generar la demanda necesaria para el desarrollo de una nueva frontera industrial vasca. Por lo tanto, la inversión de 1.000 millones de euros públicos que propone tiene una doble finalidad: dar una respuesta estructural a la necesidad de desmercantilizar el sector inmobiliario y poder así responder en términos estructurales a una crisis social, y, a la vez, generar las condiciones para el surgimiento de una nueva industria estratégica que genere riqueza y empleo de calidad.
Se trata de un ejemplo claro del potencial de la política industrial orientada por misiones. La cuestión no consiste en subvencionar constructoras, corregir pequeños fallos de mercado y hacer VPO incremental, sino en afrontar un reto social colosal de tal manera que se cree una nueva frontera industrial vasca.
La debilidad del Plan Industrial del Gobierno Vasco en cuanto a estrategia industrial se ve claramente en el hecho de que no ha sido capaz de identificar la oportunidad de la industrialización de la construcción en un momento de demanda de vivienda desbocada. El Departamento de Vivienda, por su parte, ha presentado eraikihub, una aceleradora de la construcción industrializada, sin ningún tipo de conexión con el Plan Industrial. El departamentalismo y la falta de la lógica de una política industrial orientada por misiones impiden aprovechar las posibilidades que disponemos como país para hacer frente a los retos sociales que afrontamos.
El hecho de plantearnos como misión la industrialización de la mitad de las viviendas que plantea construir la iniciativa Posible 30K —15.000— permitiría crear una nueva industria competitiva en Europa, partiendo de un problema estructural como el precio de la vivienda que está lastrando nuestro sistema de bienestar y también nuestra competitividad industrial.
5. Cadena de valor
La Comunidad Autónoma Vasca cuenta ya con una cadena de valor potencialmente muy competitiva para liderar la vivienda industrializada en Europa, aunque hoy permanece fragmentada y sin una demanda tractora suficiente. En el inicio de la cadena destacan los actores públicos de promoción y gestión residencial como Visesa, Alokabide y las sociedades municipales de vivienda, que pueden aportar un pipeline estable de proyectos, pero esta necesita ser sustituida por una gran promoción pública que elimine barreras burocráticas y de escala de financiación. En la base industrial existen capacidades muy consolidadas en madera estructural y construcción avanzada con empresas como Egoin, que ya opera en CLT y estructuras prefabricadas; en automatización y fabricación avanzada mediante el ecosistema de Mondragon Corporation y el AFM Cluster; y en componentes industriales gracias a una amplia red de pymes metalmecánicas, fabricantes de cerramientos, climatización y prefabricados que podrían reconvertirse hacia la producción modular de baños, fachadas, instalaciones y estructuras.
A esta base se suman sectores estratégicos de alto valor añadido donde contamos también con ventajas diferenciales: soluciones de electrificación y gestión energética con Cegasa, Ingeteam o Velatia; movilidad vertical y accesibilidad con Orona; capacidades tecnológicas y de I+D con Tecnalia, IKERLAN y Mondragon Unibertsitatea; y financiación de largo plazo a través de Kutxabank, las EPSV y el Instituto Vasco de Finanzas. El reto no es crear una nueva industria desde cero, sino articular estas capacidades existentes bajo una misión compartida, generando escala suficiente para que la Comundiad Autónoma Vasca pase de ser un territorio con buenos proveedores dispersos a convertirse en un integrador europeo de soluciones de vivienda industrializada, asequible y climáticamente neutra.