Trabajando por avanzar en soberanía y una sociedad más igualitaria.

¿Y si empezamos por casa?

Hoy debatimos qué medidas tomar para proteger nuestra industria de los estragos de la guerra, pero ayer nos felicitábamos de las oportunidades que esta nos brindaba. Todavía resuenan las palabras del Consejero de Economía, Trabajo y Empleo Mikel Torres el 4 de febrero de 2025 abogando por apoyar y desarrollar la industria armamentística (algo contradictorias con la proclama del no a la guerra, dicho sea de paso). Hoy nos vemos obligados a adoptar medidas económicas costosas porque EEUU nos empuja a un escenario de guerra global que, al margen de otras muchas consideraciones, puede acarrear consecuencias desastrosas para la industria de nuestro país.

En verano de 2025 se firmó el acuerdo comercial entre EEUU y la UE. Un acuerdo comercial frontalmente opuesto a los intereses estratégicos europeos y alineado con los de quien manifiesta públicamente la pretensión de fragmentar y debilitar Europa. Un acuerdo por el cual Europa sacrificó autonomía estratégica y desplazó la reindustrialización verde enmarcada en lo que se conoció como European Green Deal. Un error estratégico mayúsculo. Hoy, con la compra de armas, impulsamos una industria militar estadounidense al servicio de la guerra que nos obliga a tomar medidas económicas costosas; hoy compramos gas natural licuado a EEUU muchísimo más caro que en otros mercados mientras EEUU suspende las sanciones al petróleo ruso con el fin de paliar el alza de los precios energéticos que generan las guerras que ellos mismos provocan.

Nada de esto ha merecido un pronunciamiento político claro por parte del lehendakari en contra de una economía de la guerra que daña nuestro tejido industrial. No hemos visto una toma de posición clara por su parte a favor de la autonomía estratégica europea (vital para los intereses de nuestro país) y la vuelta a la reindustrialización basada en las famosas tres transiciones en las que tanto nos jugábamos. Se echa en falta un liderazgo político firme por parte del lehendakari en favor de la economía de la paz.

Con los ataques a Venezuela e Irán, EEUU ha violado el derecho internacional de forma flagrante e inaugurado así un mundo en el que los intereses geoestratégicos se pretenden imponer mediante la fuerza bruta. Tampoco hemos escuchado al principal representante institucional de esta parte del país referirse a los disparates de la presidenta de la Comisión Europea cuando dijo aquello de que Europa no puede confiar en un orden mundial basado en reglas y que debe adoptar una política exterior más realista.

La decadencia europea es consecuencia directa de las políticas neoliberales: una Europa en manos de las élites oligárquicas es una Europa fracasada. Ahora bien, una Europa que se desentiende del sistema jurídico llamado a hacer efectivos y exigibles los derechos humanos, que renuncia, por tanto, a los principios de la ilustración, es una Europa muerta. Pero, además, si, asumiendo que en la cabeza de las élites europeas no queda atisbo alguno de proyecto político mínimamente humanista o igualitarista, nos rindiéramos a un planteamiento deshumanizadamente pragmático, ¿nos podría explicar Ursula von der Leyen qué futuro le depara a Europa en un mundo sin reglas? ¿Con qué relación de fuerzas cuenta para hacer valer sus intereses frente a actores hegemónicos beligerantes? Las respuestas son tan obvias que se echa en falta una reprobación del lehendakari a quien ha sido elegida con los votos de su partido para representar el interés general de la Unión Europea y resulta que está haciendo todo lo contrario.

Hoy debatimos sobre las medidas a tomar para proteger nuestra industria frente a la guerra. Sin embargo, más allá del enfoque coyuntural, los esfuerzos se deben dirigir a tratar de posicionar nuestro país en este tiempo histórico convulso de grandes cambios: se están reconfigurando los equilibrios de poder planetarios a la vez que se produce una aceleración histórica en la transformación de la organización social y los procesos productivos; en un contexto, además, de grave crisis ecológica. El desarrollo de la inteligencia artificial y la transición hacia una matriz energética renovable son procesos que moldean sociedades en términos antropológicos y crean economías nuevas. Nunca en la historia de la humanidad ha sucedido semejante transformación en cuanto a profundidad antropológica, escala y velocidad. Y nada de lo que sucede (pandemia, guerra en Ucrania, genocidio en Gaza, ataques contra Venezuela e Irán, vuelta a políticas proteccionistas, etc.) es ajeno a esto.

Llevamos años diciéndolo: estamos ante un ciclo económico nuevo, más que adoptar medidas de choque frente a determinadas disrupciones (que también), debemos interpretar el nuevo mundo y repensar la política industrial. Y es aquí donde nos encontramos con la casa sin barrer.

Burujabetzan aurrera egin eta gizarte berdinzaleago baten alde lanean.

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